Campaña anti tabaquismo y alcoholismo
Consecuencias de la
consumición temprana de
alcohol y tabaco
Tanto el alcohol como el tabaco causan daños irreparables en nuestro
organismo, y más aún si no se ha desarrollado completamente. Desde
problemas menores como algo de tos hasta tan graves como una hepatitis
crónica, el alcohol y el tabaco causan malestar no tan solo para quien lo
consume sino para todo el mundo a su alrededor.
Los pulmones y el hígado, órganos de los que no tenemos repuesto y que son
imposibles de generar artificialmente, son los más dañados por estos vicios,
pudiendo contraer enfermedades permanentes, que reducen muy
considerablemente la calidad de vida de quien las sufre, como EPOC o cirrosis,
pudiendo llegar hasta a la muerte.
El alcohol desgasta las células hepáticas hasta llegar a su descomposición, así como los residuos del tabaco reducen la cantidad de aire que llega a unos pulmones con muy poca capacidad de llenado.
El consumo reiterado de alcohol en menores produce retrasos o detención en
el crecimiento y/o desarrollo de multitud de órganos, entre ellos el cerebro,
el corazón, o el hígado.
El uso de sustancias tales como tabaco o similares provoca enfermedades
graves de los pulmones, incluyendo bronquitis crónica y enfisema, tos y
catarros con síntomas más graves de lo normal, cáncer del pulmón, de la boca,
de la garganta y el cuello, y de la vejiga e incluso ataques cardíacos y derrames
cerebrales de gravedad 1
(datos proporcionados por la OMS)
Isabella Rodriguez en colaboración con Manuel Tarancon






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